
Las fotos de los aeropuertos, son solo el aperitivo de lo que al
aficionado le esperaba en Alemania. Es en la calle donde realmente se está
viviendo el mundial. En cualquier ciudad, ya sea sede o no de algún partido se
han montado pantallas gigantes en las plazas, en las terrazas donde toman
cerveza, en cualquier sitio...
Pero en cualquier ciudad sede era la locura, motivos futbolísticos por todos
lados combinados con los tópicos alemanes de la cerveza y las salchicha.
Berlín como capital del país y sede del partido de la final fue la más
engalanada, hasta la mismísima torre Alex tenía aspecto de esférico (foto 1). En
la puerta de Brandemburgo, y dentro de un balón gigante (foto 2)se podía admirar
la auténtica copa del Mundial, así como objetos de otros mundiales, desde las
botas con las que ganó el Mundial de Francia Zinedine Zidane, hasta el balón
oficial del Mundial de México por ejemplo.
Por las calles el aficionado podía comprar cualquier accesorio por estrambótico
que fuera para apoyar a su equipo (foto 3), y luego a la Puerta de Brandemburgo,
ya que el la famosa avenido de Unten den Linden de varios kilómetros de largo,
se instalaron no se cuantas pantallas super-gigantes, llegándose a contabilizar
700.000 aficionados viendo un partido en total alegría y ambiente festivo (foto
4), aunque también con muchas medidas de seguridad para acceder al lugar (igual
que en un aeropuerto).
Una auténtica fiesta y más si Alemania marcaba un gol (foto 5).
El color rojo de España también destacaba en las gradas para los que tuvimos el
privilegio de presenciar algún partido de nuestra selección (bueno de los 3 que
jugaron bien). En la (foto 6) el ambiente previo al partido España-Túnez en
Stuttgart(3-1)...