Reconozco que desde el 11 de Septiembre tengo mucho miedo a volar, tampoco
me agrada aterrizar o despegar en invierno en ciudades frías y nevadas como
Stuttgart, pero si después en vuelo te encuentras con un día precioso y soleado, con una
visibilidad absoluta, y con unos paisajes de los Alpes, de esos que solo de pueden ver a
9000 metros de altura, pues simplemente te olvidas de todos tus miedos, y disfrutas de este
regalo...
El panorama (fotos 1 y 2), soberbio, hice multitud de fotos en todas direcciones, cambiándome
de ventanilla, etc. La única lástima es que la zona sobrevolada, los Alpes alemanes del
sur, los Austriacos, y después toda la cadena de los Balcanes Serbia, hasta Bulgaria, no es
muy conocida y era imposible reconocer montañas. La cosa cambió al llegar a
Bulgaria, sobrevolar Sofía, el Moussala (la montaña más alta del país), entrar a Grecia por
la desembocadura del Struma, reconocer el Monte Athos (foto 3) al final del tercer dedo de Chalkidiki, la entrada al Bósforo, etc. Una verdadera pasada, y una verdadera diversión
jugar a reconocer lugares a vista de pájaro.
El juego termino al entrar en Egipto, nuestro lugar de destino, ya que un inmenso Mar de
Nubes cubría el país, pero hasta eso era precioso, y desde nuestra privilegiada altura ya
era posible incluso observar la redondez de la tierra en el horizonte (foto 4).
Hasta Ana Sofía disfruto de este vuelo, pero ella , claro está a su manera...(foto 5