La mejor definición de lo que es Hurghada, se ve ya antes de aterrizar
desde el avión (foto 1), y no es más que una sucesión interminable de hoteles y complejos turísticos, totalmente artificiales creados para el turismo en medio de la nada, o sea del
desierto egipcio.
El nuestro, llamado "Sultan Beach", es un "all inclusive" de baratillo, o
sea, de esos que hacen dinero a base de llenarlo y llenarlo de clientes como si fueran
ganado. Si bien cumplieron con todo lo prometido, no podría destacar nada como bueno o
especial, la comida buena los dos primeros días, se repetiría hasta dejarnos sin hambre
los últimos, la barra libre de alcohol, pues solo para las bebidas nacionales, que no había
quien las bebiera, hasta la playa era artificial con arena traída del desierto. También
cumplía con los demás tópicos que quiere el turista en sus
vacaciones: disco, espectáculos, aeróbic (foto 3), hasta tenían un camello para que los
turistas se pudieran hacer fotos, pero tal delgado que Ana Sofía lo confundía con un
perro y lo llamaba "guau-guau"....
Así que salimos de nuestro "guetto" en busca de las playas públicas para los
egipcios, pero el asunto en vez de mejorar empeoró más, las playas están (foto 4), pero
vacías, los musulmanes no se bañan en ellas, y si una mujer lo hace es totalmente
vestida, pero en Hurghada no hay mujeres egipcias, solo hombres, ya que las mujeres no
trabajan, solo el hombre, ellas se quedan en la capital o en sus pueblos, en consecuencia no
hay familias, no hay niños, no hay nada más que hoteles para turistas...bueno si una
bonita y diaria puesta de sol...(foto 5)