
Pero la selva Negra, más que ciudades, es naturaleza, hay que recorrerla y
patearla porque hay mucho que ver (foto 1). Todo está muy accesible gracias a una carretera
panorámica que la recorre de norte a sur, o sea de Baden-Baden a Friburgo.
Comencemos por el primer tramo, por ejemplo desde Baden-Baden a Freudenstadt, encontrareis
el lago de origen glaciar de Mummelsee, donde podréis comprar y degustar los productos
típicos de la tierra ( pan cocido a leña y jamón ahumado) (foto 2), el nombre de Mummelsee
proviene de "Mummeln" (ondinas), que según la leyenda habitan en las gélidas
aguas del lago, no las vimos, pero si al señor de las profundidades del lago que ese día
concedía una entrevista a la tele local...(foto 3).
En este tramo hicimos la excursión a las cascadas de Allerheiligen (foto 4), donde se tiene
que recorrer un sendero escalonado que recorre el torrente que forma las cascadas (unas 2
horas ida y vuelta), terminando en las ruinas del convento de Allerheiligen del siglo
XIII (foto 5), en las que se puede reconocer el antiguo atrio que conserva su bóveda...