
Venezuela tiene de todo, hasta desierto en la costa junto al Mar
Caribe, y para protegerlo crearon el Parque Nacional de los Médanos de Coro, que
está ubicado muy cerca e la ciudad, a la salida de esta por la carretera que
conduce a Paraguaná (foto 1).
Es una parada obligatoria para jugar y divertirse, ascendiéndolos y revolcándose
por sus laderas (fotos 2,3,4 y 5).
Estos médanos no están estáticos, y por efecto de viento cambian de forma y de
lugar cada día. Es una auténtica curiosidad que no hay que perderse,
preferiblemente temprano en la mañana, o ya al atardecer. En las horas centrales
del día, la arena no se puede ni pisar de lo caliente que está, y la
deshidratación que pillareis será digna de Lawrence de Arabia...