
Lieja, es una de las ciudades con más historia de
Bélgica, durante ocho siglos fue feudo del Sacro Imperio
romano germánico en el que Carlomagno hizo incluso
acuñar moneda, pero también fue el primer principado
episcopal en la historia de la Iglesia, llegando a
obtener la autonomía bajo el gobierno de una estirpe de
príncipes-obispos que se extinguió en 1795 con la
llegada de la revolución francesa.
Lieja se extiende sobre las márgenes del Mosa (foto 1),
en la frontera con Alemania, los Países Bajos y
Luxemburgo. Una ciudad alegre y cosmopolita pero con sus
tradiciones, como las de los mercados dominicales en sus
principales plazas (foto 2).
Muchos carteles informativos nos facilitan llegar al
famoso Carré, en el centro de la ciudad y a sus
principales monumentos y edificios (foto 3).
El imponente Palacio de los Príncipes-Obispos domina la
Plaza Saint-Lambert y era precisamente la residencia de
estos Príncipes-Obispos (fotos 4 a 6). Hoy es sede de la
Audiencia, yo me colé hasta el primer patio famoso por
sus 60 columnas diferentes (foto 7).
Hay muchos museos en la ciudad, destacando el de Arte
Contemporáneo, que se encuentra en el antiguo palacio de
la Exposición Universal de 1905 con obras de Picasso,
Gauguin, Monet, Chagall, etc...
Pero lo que aun hay muchas más son iglesias y colegiatas
(fotos 8 a 12), destacando la Colegiata de Saint
Barthelemy, el edificio religioso más antiguo de Lieja
de finales del siglo XII...