
Llegamos a la frontera de Venezuela con Brasil. La última población
venezolana es Sta. Elena de Uairén, aquí hay que presentarse a la guardia
Nacional y obtener un papel en el que dice cuando vamos a salir y volver al país
con el carro. También hay que cargar todo el combustible que podamos, recordar
que con lo que cuesta un litro de gasolina en Brasil, se llena todo el tanque en
Venezuela, por eso no es de extrañar que las gasolineras en Sta Elena estén
controladas por los militares para "evitar" contrabandos (foto 1), lo que no
evitareis serán larguísimas colas para obtenerla.
Entre Sta. Elena y la frontera hay unos cuantos kilómetros, y un poco antes de
ella un conjunto de petroglifos (foto 2), aunque la verdad parecen pintados por
los amiguitos de la guardería de Ana Sofía (foto 2). Y por fin la frontera (foto
3), ahora es del lado brasilero donde hay que presentar papeles, sin olvidar la
vacuna de Fiebre amarilla, sin eso no se pasa, y con eso y unas 2 o 3 horas de
paciente espera estamos en Brasil.
Ahí mismo, nada más pasar la barrera de la frontera, se ha desarrollado una
población que la llaman "La Línea", se trata de una calle (foto 4), donde se
puede comprar de todo, y dicen que a mejor precio, aunque lo que más abunda son
las baratijas (foto 5), y las playeras de la selección Brasileña con el nombre
Ronaldo, de las cuales, claro me compré una.
Aunque el mejor motivo por el que cruzar a La Línea, son las churrasquerías,
unos lugares donde comer buena carne asada y chorizos hasta que no puedas más,
hay muchos y todos ofrecen lo mismo y al mismo económico precio (foto 6)...