Hay muchos volcanes en Italia, incluso más altos y más activos, pero
ninguno es tan tristemente célebre como el Vesubio, cuya catastrófica erupción del año
79 d.C., sepultó y a la vez conservó las ciudades romanas de Pompeya y Herculano.
El volcán se puede contemplar muy bien desde la ciudad de Nápoles (foto 1), aunque
raramente se quita su sombrero de nubes, o subir a su punto más alto a 1277 metros de
altura. Mientras se va tomando altura, se puede observar perfectamente la amenaza a la
ciudad de Nápoles en forma de ríos de lava (foto 2), y es que no hay que olvidar que Vesubio, o "Vesivius" (como se llamaba entonces), significa "el no
extinguido".
Llegar a su cima no representa ningún problema si te carga "papá" (foto 3), si
eres el sufrido porteador, pues ya cuesta un poco más de esfuerzo, pero en cualquier caso
es una caminata de algo menos de una hora apta para todo el mundo desde el Colle
Margherita.
Desde arriba la vista es soberbia, tanto hacia el interior del cráter (foto 4), como hacia
el exterior, y se puede contemplar a vista de pájaro perfectamente Nápoles, la antigua
ciudad de Pompeya, e incluso la famosa Isla de Capri en la lejanía (foto 5)...