
Por lo pequeña que es, Valletta la capital de Malta, parece una metrópolis en
miniatura. Fue construida como una ciudad fortificada por los caballeros de la
Orden de Malta, para prevenir los ataques de los turcos. Los caballeros
escogieron una península rocosa al norte de la isla que cumpliera una función
militar-defensiva, pero que al tiempo fuera un lugar civilizado, una ciudad
construida por caballeros para caballeros.
Cuando nosotros la visitamos, estaban en fiestas en honor a su patrón San Pablo,
así que toda la ciudad estaba engalanada (foto 1), lógicamente también la
pequeña iglesia barroca de San Pablo (foto 2) que a menudo pasa desapercibida
para el turista, a pesar de estar llena de testimonios históricos, y conmemora
el paso por Valletta del mismo San Pablo, aunque fuera accidental en el año 60
después de Cristo, cuando el barco en el que viajaba a Roma para ser juzgado
naufragó cerca de la costa. En el interior de la iglesia hay un diminuto
relicario que se dice contiene un hueso de la muñeca del santo apóstol, así como
una sección de la columna sobre la que supuestamente fue decapitado en Roma,
aunque ambas, lógicamente no es probado que sean auténticas.
Pasear por Valletta es muy agradable, calles anchas por el centro con muchos
balcones de madera (fotos 3, 4 y 5), pero también muchas callejuelas pequeñas
por las que perderse.
Y por supuesto la impresionante Co-Catedral de St. John (concatedral, "con"
porque en realidad son dos)(foto 6), cuya austera fachada del siglo XVI (foto
7), guarda en su interior todo el resplandeciente lujo de las numerosas obras de
arte que mandaron hacer los caballeros de la Orden de Malta, y es que estos
caballeros cuando ascendían de rango estaban obligados a donar un regalo en
forma de decoración, tesoro, u obra de arte.
Entréis por donde entréis, o salgáis por donde salgáis, tendréis que cruzar por
alguna de las puertas de entrada amuralladas, como esta que da al mar la
"Victoria Gate" (foto 8), y por supuesto pasear por las murallas (fotos 9
y 10)...