La semana en Granada se termino muy pronto y es hora de regresar, por lo que volveremos a Madrid a devolver el coche,
pero antes haremos una parada a mitad de camino para aprovechar el
día.
El lugar elegido es la población toledana de Tembleque porque queremos ver de cerca sus famosos molinos de viento que se
encuentran sobre una colina a las afueras de la
población y son bien visibles desde la autopista.
Aunque estos molinos son réplicas de reciente construcción, en el entorno se conserva parte de la construcción original del
los siglos XVI-XVII.
Sin duda nos encontramos ante una de las más típicas y bellas estampas manchegas, aquellas que
recorrió nuestro Ingenioso
Hidalgo Do Quijote de la Mancha.
Yo no vi. ninguna indicación hacia los molinos, pero a la segunda dimos con el camino de acceso que es por una pista de
tierra aunque en buen estado apta para cualquier vehiculo.
Y después de hacernos las fotos con los molinos nos fuimos a visitar la
población de Tembleque que tiene muchas cosas
interesantes.
Tembleque es un pueblecito pequeño de casitas blancas y mucho encanto. Aparcamos el coche en la misma iglesia parroquial y
allí mismo como era día de mercado había muchos puestecitos de frutas, comida, ropa y todo lo que se puede necesitar que
no se puede comprar en una pequeña población.
A unos pasos se encuentra la Plaza Mayor, el lugar más icónico y representativo al más puro estilo castellano-manchego. Es
muy grande porque servía de espacio para celebrar espectáculos, sobre todo taurinos y hoy es el punto de reunión de
Tembleque.
En la plaza, destacan los corredores con pilares de madera y los accesos a la plaza, así como el edificio del ayuntamiento,
construido a mediados del siglo XVII y que también funciona como Oficina de Turismo, la cual hay que visitar ya que es una
casona antigua con mobiliario y objetos antiguos tradicionales. La plaza de Tembleque fue declarada monumento
Histórico-Artístico en 1973.
Luego nos dimos una vuelta para recorrer los demás sitios
históricos de Tembleque: El Palacio de las Torres que aunque
esta cerrado porque esta en ruinas se puede apreciar todo su antiguo esplendor. Fue construido en 1753 por D. Antonio
Fernández Alejo, uno de los miembros de una familia ilustre de Tembleque que hizo fortuna en América.
Y continuamos hasta la Ermita de la Purísima Concepción del siglo XVII y el Rollo Jurisdiccional del siglo XVI. Estos se
levantaban para conmemorar la concesión de villazgo
a la localidad y para mostrar que tenían plena jurisdicción, pudiendo juzgar y condenar. Al igual que las picotas, fueron lugar de ajusticiamiento
de delincuentes hasta que esta práctica fue suspendida por las Cortes de Cádiz en 1812.
Y en el otro lado del pueblo, visitamos la Casa de Postas: una enorme casona de estilo manchego, que data del siglo XVIII y aunque no se puede
visitar por dentro, se puede jugar a la petanca fuera...