
Nueva Zelanda ofrece una belleza sísmica poco común: montañas
glaciares, ríos de corrientes rápidas, profundos lagos de aguas cristalinas,
géiseres silbantes y barros que hierven, para observar estos últimos fenómenos,
hay que dirigirse a la población turística de Rotorua. Esta está llena de
hoteles, restaurantes, tiendas de recuerdos, y todo tipo de atracciones, desde
una villa maorí, hasta piscinas calientes polinesias.
Pero lo que se viene a ver aquí son los géiseres, en una de las zonas más
activas del mundo. Sin embargo lo que anunciaban como un geiser que puntualmente
cada día entraba en erupción por la mañana, resulto ser que efectivamente era
puntual, pero por que provocaban artificialmente a la hora convenida para que
los turistas disfrutaran del "show", un auténtico engaño (fotos 1 y 2).
Esta zona volcánica de Rotorua es muy extensa y variada, y a través de un
sendero correctamente marcado, os irá llevando por todas las lagunas de colores
y olores azufrados (foto 3), así como por los diferentes paisajes con actividad
volcánica (foto 4)...