Pero si no vais de vía ferrata una visita a Riegersburg también merece la pena aunque solo sea por disfrutar de las
vistas del castillo desde la lejanía que luce impresionante.
Es fortaleza llena de historia en Estiria. El castillo de Riegersburg se alza majestuosamente sobre un cono volcánico
desde que se construyo en el siglo XII y es hoy un popular destino turístico.
Además de sus históricas murallas y fortificaciones, el castillo alberga fascinantes exposiciones, como el Museo de Armas y el Museo de las Brujas,
que profundizan en la historia de la región.
Riegersburg cuenta con 7 puertas, 11 bastiones, 4 kilómetros de murallas
defensivas y 2 fosos. A lo largo de sus siglos de existencia, Riegersburg jamás ha sido conquistado.
Existen dos tipos de entradas, dependiendo de cuánto quieras ver: Exterior o interior,
además de otras entradas a museos o a el espectáculo de
las aves rapaces.
Se accede desde una empinada cuesta cerca de la iglesia parroquial de Riegersburg conduce a través de la Steinkellertor (Puerta de la Bodega de
Piedra) y,
poco después, a la Cilli o Burgertor (Puerta de Cilli). El sendero no es apto para sillas de ruedas ni carritos de bebé.
Al final de la subida se llega al restaurante que es también la entrada al castillo con una amplia terraza para mas de 300 personas y con vistas.
El foso exterior rodea el llamado patio exterior, que alberga la antigua armería y el almacén de provisiones. Un puente de madera conduce a la
Puerta de Wenceslao, tras la cual se encuentra la tienda. Aquí se puede comprar la entrada para el interior del castillo. El edificio principal
del castillo se llama Kronegg. Es una estructura de dos o tres plantas dispuesta en torno a dos patios alargados. Los estilos arquitectónicos
predominantes son el barroco tardío y el renacimiento tardío.
Los visitantes pueden recorrer el castillo y explorar las salas a su antojo. El punto culminante es el Salón Blanco, un comedor de verano barroco.
También es sumamente interesante el Museo de la Bruja. Esto
ilustra vívidamente cómo, en el siglo XVII, las brujas y los hechiceros eran denunciados, perseguidos, torturados, condenados y quemados. Además,
existe un Museo de Armas, que exhibe armaduras, escudos, armas blancas, rifles y pistolas de 400 años de historia...