
Cumaná es la capital del Estado Sucre, y la primera ciudad fundada en América
del Sur, y como tal hay que dar una vuelta por ella para descubrir su historia.
Después de pasar por su castillo del siglo XVII, se puede bajar a la Catedral
(foto 1), y seguir viendo otras iglesias y parques que rodean al río Manzanares.
Hay una visita curiosa para observar como se hace el Crispín Patiño, un tabaco
de fama mundial con un proceso totalmente artesanal, y en el que solo
intervienen manos de mujer (foto 2).
Pero lo mejor es su casco histórico bastante bien conservado (foto 3). Y lo peor
es salirse de él, ya que entonces se entra en territorio de buhoneros, y es
prácticamente imposible caminar por las calles, ya que los puestos ambulantes no
dejan espacio para caminar (foto 4), y están por todas partes...
En Cumaná Humboldt quedó muy asombrado, al comprobar que el gobernador y
los hombres más distinguidos de la ciudad, habían leído al abate Pluche, a
Sigaud de la Font, y conocían de Haller, Cavendish y Lavoisier. Aquí conoció a
Fray Juan González cuyos consejos le servirían mucho para su viaje por el
Orinoco, pues había vivido en la Misión Esmeralda, la última sobre aquel
territorio, y también aquí le fue confirmada la comunicación Orinoco-Amazonas.
Sin embargo hoy en día, en la Oficina de Turismo de Cumaná, si bien si
habían oído hablar de la Ruta Humboldt, me juraron que por aquí no era...