
14 de Septiembre de 1799. Humboldt pasa por la Misión de San Antonio de
Capayacuar, que es célebre por un templo de dos torres construido con ladrillos
y adornado con columnas de estilo dórico, a esta iglesia Humboldt la denominó
"La maravilla del país" (foto 1). La señora que cuidaba la iglesia, no
sabía que Humboldt había escrito sobre ella hace ya 200 años, pero nos dijo que
era conocida en todo el mundo gracias a la imagen de San Antonio (foto 2), la
cual siempre te mira a los ojos independientemente del lugar de la iglesia en el
que te encuentres.(foto 2). A mi me gustaron más los angelitos que sostenían las
lámparas (foto 3).
A la salida e la población, se puede admirar el gran mural que hace
honor a la "culebra de Ipure"(foto 4), una famosa representación folklórica de este
lugar y que se baila al son de los pitos, cuatro, manacas, y un cuerno de res
para que la culebra permanezca tranquila en la laguna. La leyenda que se
remonta más allá de la conquista dice:"Vivía en Ipure una familia descendiente
de los indios capayas (los tayas) formada por los padres y tres hijos. Estos se
dirigieron a la laguna en busca de agua, y al introducir sus taparas, se produce
un gran remolino, y tras él emerge una culebra de grandes proporciones, el
reptil engulle a uno de ellos y se sumerge en la laguna. Los supervivientes
informan a la tribu, que se reúnen, y encabezada por el brujo se introducen en
la laguna dando muerte a la culebra y extrayendo el cadáver de la india taya.