
Hay dos excursiones típicas de domingo para los atenienses, a la montaña
al Mount Parnaso, o al mar al cabo de Sounio donde se encuentra el famoso Templo de
Poseidón. Con las dudas de a que lugar dirigirnos, ameneció el domingo totalmente oscuro y
muy nublado, la montaña descartado, los dioses con Poseidón a la cabeza decidieron por
nosotros.
Miramos el mapa, y nos pareció lo más sencillo tomar la autopista hasta el aeropuerto, y
de allí una carretera secundaria hacia la costa, bueno, pues resulta que la autopista solo
existe en el mapa, de hecho está en construcción (como tantas cosas en las ciudades que
van a albergar una olimpiada en pocos meses), por lo que nos costó más de dos horas
llegar al aeropuerto, para luego perdernos y acabar de nuevo en el área metropolitana de
Atenas, gracias Poseidón por tu llamada.
Pero llegamos, y con el día desapacible, todo el templo era para nosotros solos, así que
disfrutamos de él con tranquilidad, terminando en la playa que hay debajo, como no, para
comernos unos pulpos y calamares con la típica ensalada griega, y ese aceite que te hace
dejar el plato limpísimo...