El Templo de Philae se encuentra al otro lado de la presa, y es uno de los
que tuvo que ser trasladado para evitar que quedara bajo las aguas, y así se hizo piedra
por piedra desde la Isla de Philae (hoy sumergida), hasta la vecina Isla de Agiliquiya, por
tanto la única manera de acceder a ella, es en barca (foto 1).
Tiene una entrada muy espectacular, en la que está representada la diosa Isis (foto 2), a
quien está dedicado el templo.
Su visita es obligada ya que es uno de los mejor conservados, con un gran patio formado por
32 columnas (foto 3).
Tiene la curiosidad de una placa que conmemora la llegada hasta aquí del ejercito
francés de Napoleón Bonaparte (foto 4), la cual se puede leer muy bien a pesar de los
varios intentos por borrar su nombre...
Hay que hacer notar que llegados a este punto del viaje, empieza a notarse en el cuerpo la
saturación de templos visitados, por lo que cada vez las visitas son más rápidas y menos
intensas, Ana Sofía por ejemplo, lo da por visto y opta por descansar (foto 5)...