
Comencemos por el principio: La ciudad de Panamá, es la primera ciudad
española sobre el Pacífico americano, se funda en 1519 en un área que era parte
de una aldea costera de indígenas dedicados a la pesca. Rápidamente se convirtió
en un importante punto del comercio colonial. Toda la plata y productos de
Nicaragua, Ecuador, Costa Rica, Perú, y México, pasaban por Panamá para ser
reembarcados, a España o a otras regiones del continente. Su función estratégica
en el mapa de las rutas comerciales de la época marcaron desde entonces su
destino al servicio del tránsito internacional.
En esa ciudad vivía una acaudalada élite de comerciantes y terratenientes,
llegando a los 10.000 habitantes, una cifra considerable para la época colonial.
Su importancia comercial, despertó la codicia de los piratas, y en 1671, la
ciudad es atacada por el pirata inglés Henry Morgan, quedando en ruinas, por lo
que la ciudad se trasladó a lo que hoy se conoce como la Ciudad Colonial,
quedando abandonado el sitio de la Panamá Vieja por más de dos siglos, lo que
hizo posible que se conservaran aquí valiosos restos del pasado colonial, y de
la época prehispánica.
Así podemos ver los restos de varios edificios gubernamentales, iglesias y
conventos, como la Torre de la Catedral de 30 metros de altura (foto 1), el
edificio que representaba el poder religioso. También el Convento de la
Concepción (foto 2), quedó bien conservado. Del resto, solo calles, muros
parciales columnas, y lo que queramos imaginarnos (foto 3). Se puede subir a la
torre e imaginarse la distribución de las calles (foto 4), y después darse un
paseo por toda la zona arqueológica (foto 5)...