Vamos a visitar el no muy conocido y que a mi me encanto Palacio de Pipo de Ozora,
aquí encontraremos un
patio interior cubierto de uvas silvestres, estatuas de soldados de caballería a tamaño natural, una sala del trono
ornamentada, una cocina renacentista y una colección de armas, un museo que nos llevara desde la era
paleolítica hasta
la construcción del castillo, y todo súper bien conservado.
Filippo de Ozora era un hábil empleado mercantil de una familia de clase media florentina.
Sus habilidades cautivaron a Segismundo, rey de Hungría, cuando demostró ser un líder militar de talento, por lo que se le confió la defensa de
la amenazada frontera meridional contra los otomanos, que la invadían con frecuencia.
En 1416, se le permitió erigir una fortaleza: el Palacio en Ozora.
Con enorme mano de obra, la escarpada cima de la colina se transformó en un espléndido palacio de varios pisos rodeado por una fortaleza de planta
cuadrada y con torres circulares en las esquinas.
El edificio, de aspecto austero, se diferenciaba de otros castillos húngaros por su disposición, majestuosidad y calidez.
Los visitantes pueden pasear por el
patio interior y por las estancias históricas del piso superior, donde podrán ver la alcoba de la esposa de Pipo, el ornamentado salón del trono,
el comedor renacentista y la capilla amueblada del castillo. Pero es que además si deseas tener una autentica experiencia renacentista, hay
cinco habitaciones habilitadas para los visitantes que deseen pasar unos días entre los muros centenarios de Ozora...