Después de conseguido el objetivo de la foto con el Everest en la proximidad, la misma y desde el mismo
punto que la foto que aparece el los billetes de 1000 rupias
nepalíes, comenzaremos nuestro descenso.
Este dependerá de los días que os queden libres para tal fin, se puede hacer perfectamente en 2 jornadas,
pero os podéis tomar 3, o un día tranquilos ya en Lukla, antes de volver al caos de
Katmandú.
En las jornadas de descenso se disfruta de otra manera, ya no hay el
stres de conseguir el objetivo, no los
nervios de si tendremos buen o mal tiempo el último día, y uno se dedica a disfrutar de lo que ve, las
montañas, los porteadores que acarrean mercancías, charlar con la gente, con otros turistas que suben o
bajan, dar caramelos a los niños, colarse en la cocina de
algún restaurante, y ver como preparan los
típicos latos nepalíes, disfrutar de un buen filete de yak, en
definitiva, el descenso es un
tiempo para disfrutar, y lo hicimos...