
En la provincia griega de la Argólida, la antigua ciudad de Micenas,
fue
el centro de una gran civilización, conservando muchos restos de gran interés. Se sitúa
en una ladera montañosa y está totalmente amurallada y fortificada (foto 1).
Se entra por el extremo noroeste, por la famosa Puerta de los Leones, un monumento de
trabajo ciclópeo sorprendente, compuesta por cuatro bloques monolíticos de roca de
dimensiones enormes, coronados por dos leones en relieve, a los que les faltan las
cabezas, seguramente por estar realizadas en madera u otro material que no soportó el paso
del tiempo (foto 2). Una vez dentro podremos subir hasta la parte alta de la ciudad, donde se
encontraban el castillo, y los restos de los edificios de las personas importantes, los que
disfrutaban de mejor vista.
La acrópolis está fuera de la fortificación, con varias tumbas, destacando la de
Agamenon, un imponente edificio construido en la loma de una colina alrededor del 1250
antes de Cristo, un hito de la arquitectura europea perfectamente conservado hasta nuestros
días (foto 3).
También hay que pasarse por el museo para ver otros objetos, tesoros, planos y
maquetas de esta zona arqueológica, como esta máscara realizada con oro puro (foto 4)...