El santuario sintoísta "Meiji" o "Meiji Jingu" se encuentra en el mismo corazón de Tokio junto a los bulliciosos barrios de Shibuya y Harajuku, está
dedicado al emperador Meiji (1852-1912) y a la emperatriz Shoken, quienes hicieron que Japón se convirtiera en una nación moderna.
El emperador Meiji llevó a la nación a establecer relaciones con algunas de las grandes potencias del mundo. Al igual que muchos otros lugares importantes de Tokio, los edificios
del santuario fueron destruidos durante la Segunda Guerra Mundial, pero se reconstruyeron gracias a la recaudación de fondos públicos.
Si viajas en el JR, toma la línea Yamanote hasta la estación de Harajuku.
Está rodeado por un frondoso bosque con mas de 100 000 árboles fueron donados desde todo Japón y plantados por jóvenes voluntarios para crear el bosque
que rodea el santuario y tiene mas de 100 años de
antigüedad.
Hay que cruzar la puerta torii para entrar en el recinto del santuario, donde te parecerá imposible de creer que estés en medio de una de las ciudades
más ajetreadas del mundo, ya que entraras en un bosque por un camino que conduce hasta el santuario principal. Árboles prominentes cobijan el corto paseo
hasta las puertas frontales del santuario, al mismo tiempo que aíslan la zona del tumulto y el ruido de la ciudad.
Una vez dentro, hay numerosas
indicaciones en inglés para que te resulte más sencillo participar en los tradicionales rituales sintoístas, como hacer ofrendas o rezar en el santuario principal, escribir
tus deseos en una tablilla de madera ema o comprar tu amuleto.
En cualquier caso cuando se visita Japón hay que comenzar visitando un jardín
japonés y ver un santuario, y este es perfecto para comenzar, eso si no esperes estar solo, esta
lleno de locales pero en este caso no molestan, todo lo contrario, porque en tu primer
día en Japón, ver mujeres ataviadas de coloridos kimonos y asistir a ceremonias
religiosas es una buena iniciación para lo que nos espera por el resto del país....