En el centro de la ciudad El Cairo, en la Plaza Tahrir se encuentra el museo egipcio mas importante de esta
cultura en el mundo. Se planteo la necesidad de construir este Museo en 1858, pero se inauguró en 1902.
El Museo Egipcio fue construido para albergar las muestras de arte faraónico como estatuas, sarcófagos, joyas, relieves, etc. Durante siglos
diferentes expediciones se han realizado en todo el país logrando esta excelente colección, la cual nos ha permitido
conocer más sobre la vida, costumbres y un sin fin de datos relacionados con la vida cotidiana y con acciones importantes que cambiaron el rumbo
de la historia.
El Museo consta de más de 50 salas distribuidas en dos plantas y alberga una colección de más de 200.000 piezas en exhibición. Hace pocos años
se pudo presentar un incremento en los objetos que tiene el museo debido a que Egipto logró recuperar muchas de las piezas que se encontraban en
diferentes países ya sea en museos de varias partes del mundo o incluso en colecciones privadas, sin embargo estas se han logrado repatriar y
actualmente podemos disfrutar de ellas dentro del museo.
Las dos salas más famosas son, por un lado, la que alberga los tesoros encontrados en la tumba de Tutankamón, siendo una de las más emblemáticas
la máscara de oro que se encontró junto con otras 5,000 piezas dentro de la tumba. y por otro lado, la que contiene los restos momificados de los
faraones más importantes entre los años 1552 y 1069 a.C., entre ellos Ramsés II.
Visitar el museo egipcio es como un recorrido por la historia ya que sus salas se encuentran ordenadas de forma cronológica lo que permite poder
ir viajando por cada dinastía y poder observar los cambios en cada una de ellas.
El museo tiene tal cantidad de obras, que en los sótanos del museo hay alrededor de 600 momias sin registrar o mal registradas. Se espera que
con la inauguración total del Nuevo Gran Museo Egipcio se pueda tener acceso a estas y otras obras que
aquí no es posible por falta de espacio.
En cualquier caso la visita a este museo es imprescindible y solo por ver el tesoro de la tumba de
Tutankamón ya valdría la pena...