
Un breve paso por Barcelona, unos pocos días para preparar la mudanza, solo
tendré tiempo para unas cenas familiares y un solo día libre, un domingo que pienso
aprovechar al máximo, será en el Maresme, comarca limítrofe a la ciudad.
Por la mañana me recogen temprano Antonia y Roberto en su flamante nuevo auto, recogemos a
Encarna y nos vamos a la playa de Blanes donde pasamos la mañana, después de bañarnos y
tomar el sol, justo cuando nuestras barrigas comienzan a reclamar atención, nos dirigimos a
Palafolls donde en su torre nos esperan los papás de Encarna con la barbacoa
encendida, Roberto saca unos tremendos gambones del coche, hoy no nos moriremos de hambre.
Pasamos el mediodía tranquilamente, comiendo, bebiendo y conversando justo hasta que en el
horizonte comienzan a remontar por las laderas de Pineda de Mar los primeros
parapentes (foto 1), se acaba la comida y nos vamos corriendo a la zona de vuelo, allí los
habituales de siempre, el Pichi, Brauli, David, Cesar,...no ha cambiado mucho en cuatro
años, me subo al primer biplaza disponible y comparto el cielo del Maresme con ellos un
buen rato, justo hasta el anochecer (foto 2).
Pero con la noche no termina el día, volvemos corriendo a la playa Blanes, cada año por
estas fechas se celebra allí una curiosa competición de fuegos
artificiales, valencianos, italianos, chinos, etc, compiten por arrancar la mayor cantidad de
aplausos del público que sentado en la arena (foto 3) disfruta de los fuegos que se
disparan desde una isla y desde barcazas en el agua, un tremendo espectáculo que no se
puede contar, hay que disfrutarlo allí en la playa. (foto 4).
Ahora si que ya es MUY tarde, estamos MUY cansados, MUY felices, hemos pasado un MUY buen
día en el Maresme...