
Llegamos a Santo Domingo a mediodía, y como después de
instalarnos en un hotel del centro, aun era pronto y lucía una hermosa y soleada
tarde, decidimos comenzar nuestra visita paseando tranquilamente por el Malecón
de la ciudad (foto 1). La bonita fotografía no debe engañaros, ya que todo está
feo y descuidado. Hay puestecitos de comida, pero como la carne la tienen al sol
y sin refrigerar, pues como que a nadie le apetece comer por allí (foto 2).
Así que hicimos lo que todo el mundo, comprar una cometa de papel (aquí la
llaman Chichiguas) (foto 3). Recibimos unos cuantos consejos de los chiquillos
que por allí estaban volando sus chichiguas (foto 4).Y sin movernos del malecón
junto al obelisco nos quedamos hasta que voló (foto 5).
De estas primeras horas en República Dominicana, sacamos nuestras dos primeras
impresiones: Que la cultura de la limpieza y la ecología definitivamente no ha
llegado aun, fijaros en que estado tienen las playas de la ciudad y el malecón
en general (foto 5), y en compensación (si es que eso se puede compensar), que
los dominicanos son extremadamente amables y afectuosos, por ejemplo: os
ayudarán y animarán a volar vuestra chichigua todo el tiempo que sea
necesario...