Mi amiga madrileña que realmente es catalana y veranea en Llança me
prometió invitarme unos días ya que le dije que
yo nunca había estado allí y por fin pude conocer el lugar.
Llansá es un pueblo de pescadores lleno de encanto situado en la provincia de Girona (Gerona) no muy lejos ya de la
frontera francesa.
Llansá era conocida como la ciudad romana de Deciana, fundada en el año 218 a.C.
Una particularidad de Llansá es que fue creada y desarrollada en torno a uno de sus principales monumentos: la iglesia de Sant Vicenç.
Lamentablemente, con la llegada masiva de turistas a la Costa Brava, Llansá ha perdido algunas de sus características únicas, como las pequeñas
casas de pescadores que se levantaban a lo largo del puerto y se ha transformado en un lugar turístico y residencial.
La ciudad
ofrece diversas actividades, tanto náuticas como terrestres, para que pases unas vacaciones de ensueño. Visitar lugares históricos, paseos en
parques naturales, excursiones en barco.... ¡Tendrás una amplia gama de opciones!.
La iglesia de Sant Vicenç es sin duda la pequeña joya de la ciudad de Llansá. Fue construida sobre los restos de una antigua iglesia romana del
siglo XVIII. Sant Vicenç es el corazón de Llansá. La población se construyó en torno a este monumento.
Una de las mejores formas de disfrutar de Llança es
paseando por su puerto. Por un lado, los barcos que flotan en un mar translúcido y, por el otro, la verde extensión de las montañas. Hay que
subir a Isla Castela para ver desde allí el atardecer sobre la marina y tomarse una cerveza en el puerto
marítimo.
Por supuesto la gente viene aquí a la playa y tiene muchas.
La playa de Grife, es la más concurrida de Llansá, cuenta con todos los ingredientes para disfrutar de una tarde perfecta. Arena fina y confortable,
aguas cristalinas, un entorno natural exquisito....¡ Te hará feliz!. Comer aquí un arrocito es una pasada.
Llansá es una ciudad costera con un clima mediterráneo muy apreciado por los turistas. De hecho, durante todo el año, las temperaturas son
bastante altas, ya que nunca bajan de los 10°. Esto la convierte en una de las ciudades más calientes de la Costa Brava. A pesar de todo,
Llansá sigue siendo una ciudad donde las lluvias son comunes. Y, con temperaturas tan altas, las tormentas eléctricas son a menudo
bienvenidas.
El mejor mes para nadar en Llansá es claro agosto, pero también el mas
turístico. La temperatura media del agua es de 27° C ideal para bañarse...