Construido en el siglo XVIII, el Palacio de Liria es la residencia oficial en Madrid de la Casa de Alba, una familia con un importante y antiguo
linaje que está profundamente entrelazado con la historia española.
Durante más de seis siglos, sus miembros han sido destacados coleccionistas y custodios de arte. Hoy en día, sus descendientes exhiben no solo la
magnificencia del exquisito edificio, sino también parte de su colección privada de arte, una de las más significativas amasadas por la aristocracia
europea. La colección, que abarca más de cinco siglos, presenta pinturas impresionistas y más modernas. Destacan obras de Goya, como La duquesa
blanca, y otras piezas de Velázquez, Murillo, Zurbarán, El Greco, Ribera, Rubens y Tiziano (incluido su retrato del duque). Los visitantes pueden
explorar una colección única de esculturas, tapices, muebles y grabados distribuidos por las diferentes salas, así como una espectacular biblioteca
que alberga más de 18.000 obras entre ellas una segunda
edición del Quijote de 1605, así como otros documentos de valor incalculable como la mayor colección de manuscritos manuscritos de Cristóbal
Colón.
El edificio, encargado por el tercer duque de Berwick y Liria, Jacobo Fitz-James Stuart y Colón, fue construido entre 1767 y 1785 por los
arquitectos Louis Guilbert y Ventura Rodríguez, este último también responsable de las fuentes de Cibeles y Neptuno de la ciudad.
El Palacio de Liria acoge también exposiciones temporales diferentes que se pueden visitar
gratuitamente con la entrada de visita al palacio.
Yo me encontré durante mi visita la exposición temporal Flamboyant de Joana Vasconcelos que es una artista plástica portuguesa reconocida
internacionalmente y que ha seleccionado más de cuarenta de sus obras para ser expuestas en esta intervención, un gran
recorrido a través de su proceso artístico. Dichas instalaciones se integran perfectamente en las diferentes salas del palacio y debo reconocer
que admirar obras de arte en este entorno palaciego, pues es muy espectacular...