
Hubo un tiempo durante la Edad
Media, que Kutná Hora fue una de las ciudades más importantes de Europa central,
sólo Praga era más grande. Su importancia venía de unas minas de plata
explotadas por colonos alemanes, y el establecimiento aquí de la real casa de la
moneda hacia el año 1300. Pero las minas se agotaron tras 3 siglos de
explotación, y la ciudad entro en decadencia. Luego vinieron las guerras husitas
en el siglo XV, la guerra de los 30 años en el XVII, y en el 1770 un gran
incendio terminó de destruir la ciudad.
Pero hasta nuestros días han perdurado muchos de sus edificios góticos: como la
llamada "fuente gótica" de 1495 en el centro de la población (foto 1). Muy cerca
de ella, la "Casa de Piedra" (Kamenny dom)(foto 2), que es una esbelta
edificación también gótica con relieves que hoy alberga el museo local.
En el centro y con multitud de explícitos indicadores fotográficos se encuentran
la mayoría de los edificios y monumentos históricos, por lo que no es necesario
recorrer mucha distancia para ver lo más destacado, ni es fácil perderse: la
iglesia de San Juan Nepomuceno igualmente con su fachada barroca (foto 3), la
columna de la peste (foto 4), y multitud de casas antiguas hoy convertidas en
péquenos cafés o anticuarios (foto 5).
Hay muchos templos e iglesias como la de San Jacobo (Kostel sv. Jakuba)(foto 6)
como no de estilo gótico.
Pero la más espectacular, es la catedral de Santa Bárbara (Chram sv.
Barbory)(foto 7y 8), a la que se llega por un espectacular camino anunciado por
13 grandes estatuas barrocas (foto 9). Santa Bárbara es la patrona de los
mineros, y es que fue este gremio el que financió su construcción. Vista desde
arriba tiene la forma de un gran barco, los arbotantes parecen los remos, y los
tejados asemejan a velas henchidas por el viento. Su interior también es
espectacular: sacristía (foto 10), vidrieras y murales (foto 11), órgano (foto
12), aunque lo que es más espectacular es su magnífica bóveda central (foto 13)
altísima y con unos perfectos rosetones.
También es de destacar que en el paseo de las columnas de su entrada, se
encuentra el Colegio Jesuita del siglo XVII, en el cual podemos visitar sus
antiguas estancias (foto 14), e incluso ver como los monjes acuñaban su moneda
(foto 12)...