Solo hay una manera de ver las más de 1000 islas croatas del Adriático, y
es comenzando por una, nosotros elegimos la más grande, llamada con el impronunciable
nombre de "Krk", es además la mejor comunicada, al existir un puente (de peaje) que
la une con tierra firme, y no es un puente normal (foto 1), está incluido en el libro
"guinness" de los récords, como el puente que posee el arco de cemento más
amplio del mundo.
Hay numerosas poblaciones, y cosas interesantes por visitar, una de ellas es Omisalj, un cabo
cerca del antiguo emplazamiento de Fulfinum (poblado de la Edad Media). Una serie de
estrechas callejuelas ascienden hasta una plaza con una logia del siglo XVII, la iglesia de
Santa Elena, con preciosas reproducciones de escritura glagolítica (foto 2), este es un
antiguo alfabeto croata, inventado en el siglo XI también por los santos Cirilo y
Metodio (los del Cirílico), para traducir al eslavo las sagradas escrituras.
Pero lo que más se puede disfrutar de Croacia y sus islas en verano, son claro sus
playas, insisto no son espectaculares, no son de fina arena sino de piedras (foto 3), tampoco
son grandes ni espaciosas, la mayoría están ganadas al mar a base de hacer losas con
cemento para colocar las toallas, y es que el terreno es muy escarpado, y para colmo tampoco
son solitarias, todo lo contrario, es difícil encontrar sitio, siempre están repletas de
gente (foto 4), pero a pesar de todo nos fuimos con un grato recuerdo, gente amable, aguas
azules y limpias, buena cocina, mejor clima, y muchos rincones por descubrir...