
Hay muchos Collados y Pasos en Asia central por encima de los 4000
metros, pero solo uno permanece abierto los 365 días al año, la razón es
económica, claro, hay una mina de oro allá arriba que funciona día y noche sin
parar. Queremos aprovecharnos de esta circunstancia para subir a esas alturas y disfrutar
del paisaje de las altas montañas del Tien-Shan.
Ya desde abajo es espectacular, y la muralla de montañas parece infranqueable (foto 1), pero
no tanto como las ansias del hombre por el oro, así que vamos tomando altura por una pista
en mejores condiciones que la mayoría de carreteras del Kirguizstan, hasta llegar a un
altiplano, a unos 3700m. (foto 2), donde la carretera a la mina se desvía, y la que sube al
Paso de Suek queda olvidada, sin mantenimiento ni limpieza (foto 3). Como hace un día espléndido, nos ponemos un centímetro de crema protectora en la cara, y nos disponemos a
salvar el desnivel restante a pié, hora y media de suave subida con dos palmos de nieve y
a 4000 metros.
Alcanzamos el Paso de Suek a 4021metros de altura sin problemas (foto 4), y disfrutamos de
esa paz y tranquilidad que solo la alta montaña proporciona, pero es que estamos en un
lugar privilegiado, si bajamos la mirada, todo Kirguizstan está a nuestros pies, si la
levantamos hacia el norte, dominamos todas las montañas del Kazakstan, al sur las de
China, y al oeste las de Tayikistán y Uzbekistán...
Ya de regreso, pero antes de alcanzar la pista de oro, en una simple maniobra de dar marcha
atrás y cambiar de sentido el coche, quedamos atrapados en la nieve, no hubo manera de
moverlo, nos costó mucho tiempo y esfuerzo, todo parecía inútil, empujar, buscar y
desenterrar piedras de la nieve para colocarlas debajo del coche, ni con las cadenas se
movía, al final fue con las palas con las que lo desenterramos y limpiamos el suficiente
espacio como para maniobrar y poder salir de allí...(foto 5)