
Hong-Kong es un puerto y ciudad comercial por excelencia, solo hay que pasear por sus
calles para darse cuenta (foto 1), no importa la hora, aunque se haga de noche, esta ciudad no
duerme, sus luces de neón la alumbran (foto 2), y así el turista la puede disfrutar día y
noche.
Uno de los placeres de este territorio asiático, es la gastronomía, y por la zona
portuaria, ningún problema, todo fresco y a la vista (foto 3), si se quiere algo más
sofisticado y turístico también, está el restaurante flotante "Jumbo" (foto
4), por su interior más parecido al "Titanic", que a un "Jumbo" (foto
5), para llegar a él salen del puerto unas barcas gratuitas, de paso y por el mismo
precio, nos damos una vuelta por la bahía.