
Manaos, cuyo nombre tiene origen en la valiente tribu de los indios Manaos,
es la capital del mayor estado de Brasil, un estado poblado básicamente por
tribus indígenas que viven en un ambiente de selva ecuatorial caliente y húmeda
con una temperatura media de 32°C, este ambiente, es propicio para el desarrollo
de todo tipo de animales, acuáticos, terrestres o aéreos, o los que combinan los
diferentes medios. Por lo que no quería dejar la selva, sin enseñaros algunas
fotos de los que vimos.
En las zonas inundadas, lo mejor es no meterse porque hay de todo y no se ven, o
lo que es peor se ven las bonitas e inofensivas garzas, pero si uno se fija bien
encontrará por todos lados caimanes al acecho (foto 1).
Tampoco hay que apoyarse en los árboles o sentarse por el suelo, absolutamente
todo está lleno de termitas, incluidas las pasarelas aparentemente seguras para
los turistas.
Los bebés de caimán del amazonas, parecen simpáticos, pero dales tiempo que
crezcan y cualquiera los sujeta entonces, Ana Sofía ya se lo mira con recelo
(foto 2).
Entre los bichos "buenos" y tranquilos (sobre todo esto último), se encuentra el
perezoso, que este si sabe bien cual es su nombre y cual es su trabajo, porque
en cuanto lo tomas, se pone en su amorosa posición preferida, y ahí se quedaría
horas y horas (foto 3).
Serpientes hay por todos sitios, y de todos los tamaños, por lo que hay que
andar prevenido y mirar para todos lados cuando se camina por la selva,
desgraciadamente esta precaución también la tienen que tener ellas en cuenta
para no acabar como está pobre decapitada en medio de la carretera (foto 4), aún
se movía cuando la vimos...