
En Manaos, el lugar más agitado, con más vida y colorido son los muelles. Son
interminables a lo largo de todo río que pasa por la ciudad, que al contrario de
lo que piensa mucha gente, no es el río Amazonas, si no su principal afluente el
Río Nero (Río Negro). Hay muelles de todo tipo, de pasajeros, carga, militares,
etc.
Desde aquí uno puede ir a casi cualquier rincón de la Amazonia más cómodamente
que por carretera. Pero no hay excesivo orden, ni indicaciones, así que lo que
se quiera encontrar, hay que ir recorriendo los diferentes muelles uno a uno, y
buscar y preguntar. Lo cual no es tarea sencilla ni agradable, ya que la basura,
y el barro están presentes por doquier y además huele realmente mal, por la
descomposición al sol de todo tipo de peces, basura y animales muertos.
Pero en cualquier caso es muy emocionante ver a los indígenas cargados con todo
lo que pueden acarrear subiéndose a los barcos por las estrechas plataformas de
ellos, y luego mirar en los carteles a donde se dirigen, lugares siempre
imposibles de ubicar, seguramente remotos poblados indígenas...