Hay mucho que ver en el centro histórico de la preciosa Sopron. La ciudad parece detenida en el tiempo con sus
callejuelas estrechas y empedradas flanqueadas por antiguas casonas y palacetes. La bella Sopron parece que todavía no ha
sido incluida en las rutas de los
touroperadores. Lo cual es toda una ventaja a la hora de pasear por sus tranquilas calles en las que apenas pueden encontrarse unos pocos
turistas.
Nosotros vamos a comenzar nuestra visita a la ciudad por el mismo centro que se levanto en el siglo IV sobre los cimientos del asentamiento romano
de Scarbantia, parte de aquellas murallas pueden verse todavía en el entorno de la Torre del Fuego que se encuentra en la Plaza Principal Fö Tér
por lo que es una de las poblaciones más antiguas de Hungría.
En esta Plaza Mayor o Principal se concentran la mayoría de monumentos de Sopron. Además de la ya comentada Torre del Fuego, la Casa Storno, varios
museos, la Columna de la Trinidad y la Iglesia Benedictina
La Columna de la Santísima Trinidad está considerada una de las obras más significativas del barroco húngaro. Se levantó en 1701 como agradecimiento
por el fin de la epidemia que había asolado la región. En la parte alta puede verse a Dios padre, Cristo el hijo y el espíritu santo (la paloma)
y bajo ellos varios santos y los dos condes arrodillados que fueron los donantes.
Las “columnas de la peste” fueron bastante comunes en esta parte de Europa.
Pero lo que mas destaca de la plaza es la Torre del Fuego visible desde casi cualquier punto dentro y fuera de la ciudad. Es un impresionante y
hermoso torreón de 58 metros de altura. La Torre de Fuego (Tuztorony) fue llamada así
porque servía de torre de vigilancia contra los incendios.
La torre era también la puerta norte del recinto amurallado. Sus cimientos son de época romana, pero la estructura data básicamente de los siglos
XIII y XIV, aunque tras el virulento incendio de 1676 tuvo que reconstruirse y tomó su forma barroca actual. El grupo escultórico que enmarca la
puerta es muy posterior y simboliza la lealtad de los ciudadanos a Hungría tras el referéndum de 1921.
La subida a la Torre de Fuego supone una de las visitas imprescindibles en Sopron. Tras una inmensa labor de restauración, en torno al mostrador
de la taquilla podemos ver restos de la muralla romana y un interesante lapidario con estelas romanas, lápidas judías y capiteles de iglesias
medievales.
En un lateral de la sala comienza la subida a la torre por unas estrechas escaleras. En cada planta hay una pequeña exposición con grabados,
textos explicativos y fotografías antiguas de la torre. Finalmente se llega a la balaustrada de la torre que ofrece unas vistas magníficas de
las inmediaciones, especialmente de la Plaza principal con la Iglesia benedictina y la Columna de la Santísima Trinidad...