La ultima etapa en la que llegaremos a Finisterre también es corta, tranquila y como todas en Galicia muy hermosa, por ese color verde que tiene
todo vayas por donde vayas.
Es una etapa de costa en la que veremos pequeñas y grandes playas de agua muy
fría, por las que se va pasando con continuas subidas y bajadas, pero
el camino es tan bonito y agradable que el subir, o ni siquiera el que llueva o el camino este embarrado afea la ruta.
En seguida se ve en la lejanía el Faro de Finisterre y
también la población de mismo nombre que se encuentra un poco antes.
También pasamos por varias iglesias como la de Corcubión, o la iglesia barroca de 1743 situada en la
plaza de Ara Solís ya en Fisterra. El crucero muestra a Cristo crucificado y a la Virgen del Socorro. Y ya en la carretera de acceso al Faro se encuentra la iglesia de Santa María
das Areas, su origen se remonta al siglo XII. Alberga la talla gótica del Cristo de Fisterra, una imagen envuelta en leyendas. Tiene Puerta Santa y un Santiago Peregrino
del siglo XVII.
Antes de llegar a Fisterra, muchos peregrinos deciden recorrer este tramo a pie de playa, un recorrido más auténtico, aunque el camino oficial avanza tras las dunas. Se accede a
Fisterra por el barrio de San Roque y se pasa junto a la cruz de Baixar, un crucero de granito del XVI.
Desde Fisterra hasta el Faro, se va por siguiendo la carretera y a mitad de la subida veremos una moderna escultura de un peregrino medieval. Y ya en el faro, el mojón de los
0 kilómetros nos da la bienvenida al entorno del Faro. Fue construido en 1853 en base al diseño de Félix Uhagón.
Una vez detrás del faro ya solo quedara la inmensidad del Océano, estamos en el final de la tierra conocida en esos tiempos antiguos...