
Nos disponemos a iniciar el viaje más importante de nuestra vida, el del
matrimonio. Este se desarrollará en Europa, paro lo cual nos trasladaremos inicialmente a
Hannover, donde hemos quedado con mi hermana para asistir a la EXPO universal, que estos
días (primeros de Junio) comienza en esta ciudad alemana.
La EXPO tal vez junto con los Juegos Olímpicos, o un Mundial de fútbol, sean los eventos
más importantes que un país pueda organizar, yo había contado a Heike lo bien que me lo
pasé y las muchas cosas curiosas e interesantes que vi en la EXPO de Sevilla en
España, con lo cual íbamos muy animados. Lo que pasó fue esto:
Primero el tiempo alemán (meteorológicamente hablando), no se parece en nada al español, quiero decir, que no vimos el sol ningún día, llegamos lloviendo, y nos fuimos con
tormenta, eso lógicamente influye en el ánimo, y en la manera en que se disfrutan las
cosas.
Después la tan nombrada "Ingeniería Alemana" que nos venden en los
comerciales, pues o no funciona, o ya no es lo que era. Sufrimos larguísimos retrasos
en los aeropuertos, los sistemas informáticos que vendían entradas de la EXPO anticipadas
no funcionaban, como causa apuntaban, sobresaturación, pero la verdad es que en la EXPO
estaba casi vacía, aún hoy intentamos anular una entrada no utilizada, pero los sistemas
no están preparados para ello, y hay que hacerlo vía fax, pero tampoco saben a donde
tenemos que mandar el fax.
Lo único de auténtica Ingeniería avanzada eran los precios que se pagaban por cualquier
cosa, un atraco a mano armada, absolutamente en todo, desde la entrada al recinto, pasando por
la comida, hotel, etc, ya antes de llegar a la EXPO te hacían dejar los coches en otras
partes de la ciudad, e incluso muy fuera de esta para que de una forma civilizada se usara
en transporte público, por supuesto ser civilizado también costaba caro, primero en marcos
para pagar el parking, y luego caro en tiempo, ya que costaba mucho tiempo y transbordos
bajo la lluvia el llegar a la entrada de la EXPO, lo que te indignaba, es que cuando
llegabas a la entrada del recinto, te encontrabas con el mayor parking que nunca hayas
visto, absolutamente vacío...
Pero bueno os contaré un poco lo que se puede ver allí, el asunto funciona por
pabellones, y cada país (el que lo pueda pagar), tiene el suyo, al que no lo puede pagar, se
le asigna uno comunitario, pagado por todos los alemanes, de este modo consiguieron la mayor
y más absurda cantidad de países juntos participando en un evento de este tipo, con lo
cual había pabellones, en los que solo se podía ver una mesa, una silla, y dos
pósters
pegados en la pared. Hay que destacar la negativa de los americanos, a participar en esta
tontería, siendo en único país importante ausente. También había pabellones de países
presentes, pero sin terminar, por lo que no se podían visitar.
México tenía este bonito pabellón (foto 1), realmente fue el único interesante de los
muchos que vimos, se accedía a él por una rampa, desde la que se admiraba, una recreación
de una playa muy mexicana, esto lo digo porque desde la rampa, se podían tirar toda clase
de desperdicios y basura, dando más realismo a la playa. Una vez dentro, lo que uno espera
de México, arqueología, con piezas auténticas traídas de museos, arte, pinturas y
esculturas de los artistas más representativos mexicanos como Diego Rivera. Se podía
participar en ritos de culturas pre-hispánicas,y disfrutar con una visión fotográfica
del México moderno, en la que se adora la cultura de la coronita y el móvil.
España, estaba presente con un increíble edificio, al que se accedía después de una cola
de una hora, pero en la que te podías divertir viendo como la gente que salía, se
resbalaba y caía por las escaleras, aún a pesar que había una niña cada tres peldaños
advirtiendo del peligro. En el interior se asistía a una serie de mini-documentales a los
que éramos llevados en forma gregaria de una sala a otra, sin posibilidad de sentarse ni
detenerse para agilizar el proceso, solo encontré a faltar algunos perros pastores que nos
ladraran o mordieran si nos salíamos del rebaño.
Esa fue la tónica general de la exposición, vídeos, vídeos, y vídeos, y todos compitiendo
entre sí a ver quien ponía más y los más soporíferos. Y es que el tema de la EXPO era
ciencia-técnica-naturaleza-hombre, con esta máxima ibas por ejemplo al pabellón de la
china, y te explicaban con todo lujo de detalles, (como quisieras en mandarín o en
alemán), como construyen los chinos una presa, y obtienen electricidad. No vi a nadie
mostrando el más mínimo interés por el proyecto. De hecho aún hoy no he encontrado a
nadie que diga, que le gustó o que le valió la pena asistir, no al pabellón de la
china, sino a la EXPO en general.
Teníamos ganas de ver el pabellón alemán, (el más grande de la
EXPO), básicamente, porque nadie decía nada sobre él, y no teníamos ni idea de lo que
exponían, después de verlo, yo tampoco lo sé, ni se me ocurre nada que decir.
Hay otros muchos países, y entre vídeo y vídeo, uno puede apoyar la causa tibetana frente
a la muralla china (foto 2), que le den una bendición nepalí (foto 3), o hacerse una foto
con una auténtica princesa danesa (foto 4)....