En el mismo lugar que paramos para ver el campo de estelas, y el león de Gobreda, nos fijamos que
había
mucha actividad agrícola, mucho transporte de cosecha mediante burros, muchos pastores, en
definitiva mucha
gente faenando y trabajando el campo. Así que como en la puerta de cada casa rural
había alguien trabajando
nos acercamos a ver esas faenas rusticas y totalmente manuales o con la ayuda de animales.
Eran faenas de recogida de cereales, trillado, aventado y
transporte a los pequeños silos familiares, como
vuelvo a repetir todo el mundo en Etiopia es extremadamente amable, no solo nos explicaban sus faena, nos
enseñaban, sino que nos animaban a participar, lo cual hicimos con mucho gusto pero con escasa pericia.
En cualquier caso si s encontráis con una situación parecida, animaros, pasareis un buen e
instructivo rato
en compañía de gente amable y sencilla del campo...