Otro lugar interesante que visitar en Marrakesh son sus antiguas "Curtidurías" donde los curtidores de pieles llevan
haciendo este mismo trabajo de la misma forma artesanal desde hace siglos.
La mayoría de ellas estas agrupadas en un mismo barrio y normalmente en
algún barrio fuera del centro de la ciudad por
culpa del mal olor, pero en Marrakesh se encuentran en la misma Medida al norte de ella a lo largo de la
Avenue Bab El Debbagh o también llamada Rue Bab Dbagh. No es
difícil encontrarlas y las puertas pone el nombre de
“tannery”.
Visitarlas es gratuito, pero siempre te encontraras o te encontraran los "falsos
guías" que intentaran sacarte una propina.
Una vez dentro y con su mal olor característico podrás ver las diferentes bañeras en que tratan y tintan el cuero y las pieles y
a los hombres trabajando en ellas.
Con cientos de tanques llenos de líquidos residuales para curar pieles de animales, el hedor puede llegar a ser insoportable,
por lo que puede ser buena idea ponerse en la nariz unas hojas de menta, pero se puede sobrevivir
también sin ellas.
El proceso para tratar la piel lleva siendo el mismo desde hace siglos. Primero se introduce la piel en una piscina con cal viva con el propósito
de eliminar el pelo del animal. Posteriormente se introduce en otra cuba llena de excremento de paloma, que actúa como amoniaco natural mientras
los jóvenes saltan y golpean la piel. Finalmente se sumerge en agua con harina para dar textura a la piel. Cuando se alcanza la textura deseada,
se lava y se realiza el curtido a mano.
Estos curtidurías son una de las postales más representativas de Marrakech y el ver el trabajo de estos hombres
quizá nos ayude a considerar
mejor el trabajo que cuesta hacer unas simples babuchas...