
Desde Nefta regresamos a Tozeur para dirigirnos a las montañas.
Son montañas totalmente desérticas, pero entre ellas hay oasis, agua, y por
tanto vida.
A unos 65 kilómetros de Tozeur, por una carreterilla estrecha pero asfaltada, se
encuentra el Oasis de montaña de Chebika (fotos 1 a 3). Antes de llega a el hay
que atravesar el lago salado de Chott El Gharsa, que se extiende a 20 metros
bajo el nivel del mar hasta la frontera con Argelia. El único paso difícil lo
podríamos encontrar al cruzar el río Melah por un paso de cemento, pero cuando
pasamos nosotros estaba seco. Una vez pasado este, la carretera comienza a
ascender hacia las montañas que hacia el norte cierran el horizonte.
Chebika (fotos 4 a 9), es uno de los oasis más fascinantes de la zona, y
corresponde a la antigua población romana de Ad Speculum, un puesto defensivo en
el camino entre Tacapa (Gabés) y Tebessa.
La antigua población construida en piedra y barro, colgada del flanco de la
montaña, se encuentra actualmente en ruinas y deshabitada, y la población se ha
reubicado un poco más abajo en las laderas más suaves de la montaña, en un lugar
más accesible y confortable.
Los manantiales (fotos 10 a 18), surgen a unos 500 metros de la población, en
una garganta encajonada en la roca roja que domina el lecho del río, el cual se
puede remontar hasta su nacimiento pasando por una pequeña pero agradable
cascada para bañarse...