Nos dicen que en la siguiente bahía, se encuentra una playa que es ideal para niños
pequeños, ya que la barrera de coral emerge hasta la superficie del mar a escasos metros
de la arena y convierte toda la playa en una auténtica piscina natural libre de oleaje y
corrientes. Así que al día siguiente quedamos con nuestro barquero para que nos lleve a
esta playa llamada Cepe.
La barca no puede acceder hasta la misma playa, ya que el coral se lo impide, y nos debe
dejar en un extremo rocoso, por lo que deberemos caminar algo (foto 1), como siempre
acarreando todo lo que necesitemos para nuestra estancia, ya que los servicios en la playa
son más bien básicos, cuatro palos y unas ramas de palmera para dar sombra (foto 2).
Pero a cambio tenemos esta maravilla natural ideada para el disfrute de los peques (foto
3), fina y blanca arena y las olas rompiendo sobre el coral unos metros antes de llegar a
la playa.
Así que después de todo un día haciendo castillos de arena, jugando, tomando el sol y
enseñando a nadar a Ana Sofía (foto 4), además de comer un buen Mero fresco que los
pescadores te cocinan en la playa, no es raro que todos terminemos la tarde como en la
(foto 5), totalmente felices y extenuados...