Nos embarcamos hasta la Isla de Brac (foto 1), es la tercera más grande del Adriático, y
ha estado habitada desde la antigüedad. Predomina un tipo de piedra caliza blanca y
dura, que ya los romanos explotaban pudiéndose visitar estas antiguas canteras en la
localidad de Selca, igual que a los canteros trabajándola. Edificios famosos de todo el
mundo y todas las épocas están hechos con piedra de Brac como la iglesia de Santa Sofía
en Estambul, la Casa blanca, o el edificio de Naciones Unidas en Nueva York más
recientemente...
Pero el mayor atractivo de Bol, se encuentra en su costa sur, y es su famosa playa
"Zlatni Rat" (Cuerno de Oro), una playa a la que se llega desde la misma localidad
de Bol a través de un largísimo paseo que cruza otras playas (foto 2), aunque es muy largo, es muy emocionante, ya que uno busca la playa entre los pinares, hasta que por fin
aparece brillante, o mejor dicho dorada bajo el sol ante la vista (foto 3).
Es sin duda la playa más famosa de Croacia, la que aparece en todas las fotos de los
folletos de turismo (fotos 4 y 5), pero además es la única playa del mundo que cambia de
forma con la marea. Pese a ser muy concurrida, es lo suficientemente grande y espaciosa como
para no sentirse agobiado, ni con los barcos que llegan, ni con los surfistas, o los que
practican Voley-playa, hay sitio para todos. Hasta Ana Sofía tuvo suerte, y la punta del
cuerno se había enroscado estos días formando una piscina natural para disfrute de los
más pequeños...