La increíble biblioteca Ervin Szabo, es uno de esos tesoros escondidos que cada ciudad posee, que muy pocos conocen
porque no aparece en las guías, y por tanto los turistas no acceden a ella a pesar de estar en una de las zonas mas
concurridas del centro en medio de bares y restaurantes.
Antes de convertirse en biblioteca era una mansión de artistas del siglo XIX, y visitarla hoy es volver al pasado a otra
época.
Construida por el conde Frigyes Wenckheim (1842-1912), un conocido aristócrata húngaro de finales del siglo XIX, la
Biblioteca Central es fácil de pasar por alto, ya que hoy en día la rodea una biblioteca moderna, que esconde el Palacio
Wenckheim bellamente conservado, y para admirarla debéis subir a sus pisos superiores en silencio, ya que funciona y siempre
esta abarrotada de estudiantes muy jóvenes que se sienten muy a gusto en este ambiente de hace 2 siglos.
El Ayuntamiento compró el edificio y convirtió las hermosas salas del palacio en salas de lectura para su nueva biblioteca
en 1931. La arquitectura neobarroca húngara crea un hermoso telón de fondo para las paredes de tomos de cuero. El antiguo
comedor, convertido en una larga sala de lectura, centrada por una larga mesa, antes para las fiestas, ahora para la
contemplación tranquila, es un lugar especialmente ambiental. También destaca la antigua Sala de Fumadores, con su escalera
de caracol que conduce a una galería. Estas dos habitaciones están cálidamente iluminadas y revestidas de madera oscura.
Para disfrutar de tu visita al máximo, todo lo que tienes que hacer es elegir un hermoso libro antiguo, hundirte en una
silla de cuero profundo, rodeado por la suave luz de los candelabros, y relajarte como un artista húngaro del siglo XIX.