Vamos a seguir hablando de Gaudi y el modernismo en Barcelona en los próximos escaners.
Este lo voy a dedicar a la "Manzana de la Discordia" y voy a explicar lo que es ya que el termino no es muy conocido.
"Manzana de la Discordia", es el nombre del conjunto de casas que hay junto a la famosa Casa Batlló de Gaudi en el paseo
de Gràcia de Barcelona.
Este nombre hace referencia tanto a la manzana urbana como a la “manzana de oro” de la mitología griega, y alude a la rivalidad artística que
existía entre los arquitectos modernistas de finales del siglo XIX y principios del XX. Cada familia de la zona quería destacar con una fachada
única, y los arquitectos competían por obtener los premios urbanísticos del Ayuntamiento de Barcelona de Arquitectura y Diseño.
Además de la Casa Batlló en el n.º 43 del Paseo de Gracia, la Manzana de la Discordia incluye otras cuatro casas destacadas:
Casa Amatller en el n.º 41, una obra de Josep Puig i Cadafalch.
Casa Lleó Morera en el n.º 35, una obra de Lluís Domènech i Montaner.
Casa Mulleras en el n.º 37, una obra de Enric Sagnier.
y la Casa Josefina Bonet una obra de Marceliano Coquillat.
Estos edificios, forman uno de los conjuntos arquitectónicos más singulares de Barcelona, reconocidos como Bienes de
Interés Cultural y parte del Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
Al conjunto se le llama “Manzana de la Discordia” y es un ejemplo emblemático de la competencia modernista en el paseo de Gràcia.
La historia de la Casa Batlló de Gaudi muy resumida podría ser esta:
Una noble y adinerada familia barcelonesa, regida por Josep Batlló, se planteó demoler su antigua casa para construir otra nueva pero finalmente
decidió reformarla. Eligió al arquitecto Antonio Gaudí y le comunicó que quería renovar la fachada. Así lo hizo él, añadiendo cambios sustanciales
en la distribución del interior de la vivienda y ampliando el patio de luces. El resultado, la Casa Batlló, reconocida como Patrimonio de la
Humanidad por la UNESCO dentro de las Obras de Antoni Gaudí.
La construcción se realizó a comienzos del silgo XX, entre los años 1904 y 1906 concretamente. Desde entonces, Barcelona tiene un nuevo edificio de
visita obligada para los viajeros que les guste la arquitectura en general y el modernismo en particular.
La fachada de la Casa Batlló es como un dragón que llega desde las profundidades del mar. Sus colores, las formas onduladas de sus balcones y
las columnas en forma de hueso recuerdan a un animal mitológico. La técnica del “trencadís”, que Gaudí utilizaba como nadie, forman a su vez las
escamas del lomo de nuestro particular dragón...