
Desde que nos refugiamos en Isla Decepción persiste el mal tiempo, bueno no
malo, para animarnos preferimos llamarlo un "tiempo antártico normal", aun así y
a pesar de las olas vamos a intentar desembarcar con las pequeñas Zodiacs (foto
1), en la isla nieva, y la vista de nuestro barco (foto 2) y de la isla es un
tanto sub-realista. Pero llegamos a tierra (foto 3). hace frío, aunque es el
viento lo que en realidad no solo molesta, sino que hace daño en la cara ya que
viene acompañado con nieve. Aun así nuestros amigos los pingüinos salen a
recibirnos (foto 4), y es que siendo las aves con el plumaje más denso que
existe, el problema que ellos tienen, no es el frío, sino el calor, ya que este
solo les puede escapar por pocas partes de su cuerpo: las patas, la base del
pico y debajo de sus aletas, así que realmente no es que vengan a recibirte con
alegría, solo se están refrigerando.
Volviendo a la Isla Decepción, desembarcamos en Bahía Telefon, nombrada de esa
manera por Adrien de Gerlache en 1909 por un buque llamado así, que estuvo
fondeado aquí cuando el llegó en espera de reparación, y vamos a intentar subir hasta uno de los conos
principales del volcán, el cual entró en erupción en 1970 destruyendo las bases
Chilenas y Británica. Esta isla se eleva 1600 metros sobre el nivel del mar,
con un diámetro sumergido de 30km, mientras que la caldera tiene 8 km, con una
profundidad de 195 metros.
Ascendemos tranquilamente en medio de una tempestad (foto 5), prácticamente no
podemos más que mirar al suelo por el fuerte viento que arrastra nieve (foto 6),
pero llegamos hasta lo alto del cráter (fotos 7 y 8), ahora sólo hay que
regresar...