Todo el Pirineo está lleno de rincones espectaculares, pero el Cañón de Añisclo, dentro del Parque Nacional de Ordesa y
Monte Perdido, destaca como uno de los desfiladeros más impresionantes que puedes visitar. Se trata de una profunda brecha
natural, un corte en la montaña formado durante miles de años por la fuerza del agua, que ha creado un paisaje vertical
dominado por paredes rocosas y aristas afiladas.
Nosotros llegamos desde Sarvisé, pero también es accesible desde Escalona y por ambos lados siguiendo una carretera estrecha
y escénica que forma parte de la experiencia.
El camino comienza junto al antiguo puente de piedra desde donde se puede observar el río Bellos discurriendo muy abajo,
con tonos azulados que contrastan con el verde del entorno. y en seguida llegamos a la ermita de San Úrbez, construida bajo
una gran roca, uno de los puntos más emblemáticos del recorrido.
Hay varias posibilidades y recorridos para realizar, pero no es necesario realizar largas travesías para descubrir lo mejor
del cañón, el primer tramo ya concentra algunos de los paisajes más impresionantes. El camino avanza junto al río como si
fuera un pasillo natural entre paredes de roca y vegetación frondosa. Nosotros caminamos siguiendo el curso del
río por un
buen camino marcado unos 3 o 4 kilómetros despacito y sin agobios disfrutando del paisaje llegamos a la primera gran cascada
y no regresamos, pero se puede continuar todo lo que se quiera y os
propongáis.
Y si queréis ver y entender realmente la magnitud de esta brecha natural, merece la pena subir al mirador situado en la
montaña que se eleva frente al cañón. Desde allí se aprecia la profundidad del desfiladero, rodeado de paredes verticales
y con el macizo del Monte Perdido emergiendo al fondo. Para ello desde el parking del desfiladero de Añisclo tomar la
carreterita que sube al poblado de Vió...