Ya que estamos por el centro de Viena pues es inevitable al pasar por su puerta no tomar fotos o entrar
dentro de
la Catedral que es simplemente espectacular. Y a la que se puede entrar libremente solo hay una
restricción de entrada
a los bancos centrales para los turistas durante los
oficios religiosos, pero incluso durante estos esta el acceso
permitido a los turistas.
No me extenderé hablando de la catedral de Viena ya que hay abundante
información en Internet y nosotros solo le dimos
un vistazo rápido y de paso. Pero decir que se llama popularmente "Stephansdom" (catedral de San Esteban), y es la iglesia
principal de la arquidiócesis de Viena (Austria) situada en la plaza de San Esteban (Stephansplatz), en pleno centro de la
capital austríaca.
En el exterior del edificio se pueden observar el tejado, las dos torres campanario —la Sur y la Norte— y los pórticos de entrada al templo: el
de los Cantores, el de las Torres, el del Obispo y el Gigante. La campana Pummerín es una versión reconstruida de la primitiva, que fue dañada
por un incendio.
El interior de la catedral consta de tres naves y numerosos altares; cada uno de ellos alberga una variada cantidad de objetos y obras de arte
que fueron recibiendo mediante donaciones de diferentes personalidades. Como en todo templo, antiguamente se realizaban entierros bajo sus suelos,
por lo que el lugar conserva los sepulcros de varios nobles del país.
Y el reloj Anker (Ankeruhr), que se encuentra al lado de la catedral era lo que realmente
íbamos a ver ya que yo no lo conocía y es uno de los
lugares mágicos de la ciudad de Viena.
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Se encuentra en la plaza Hoher Markt, la más antigua de la ciudad, y reúne historia, arte, música y tradición en una sola obra y se puede visitar a
cualquier hora, solo cada hora en punto sale un personaje, y solo a las 12 se produce el desfile de todos en un acto musical que dura algo más
de 10 minutos.
Estamos ante un reloj construido en el año 1914 diseñado originalmente para decorar un puente que unía 2 edificios. Estos edificios pertenecían a
la compañía de seguros Anker Insurance Company, de la que cogió el nombre el Reloj Anker. El Reloj Anker fue diseñado por el pintor modernista Franz
Matsch, que dotó a su obra de un bello estilo Art Nouveau, que cautiva desde hace más de 100 años a todos los visitantes de la capital austriaca.
El reloj se ubica a más de 7 metros de altura del suelo y tiene un diámetro de 4 metros. Rodeándolo aparecen varias figuras simbólicas que
representan el pasar del tiempo y la vida...