Satevo. Chihuahua. México

Diciembre 2000

En Batopilas se acaba el mundo, parece ser que nadie fue nunca más allá, nuestra intención es unir la Barranca de Batopilas con la de Urique, pero los planos no marcan caminos, y los lugareños, tienen claro que no se puede hacer, no obstante encontramos quien nos dice que es posible, pero que él nunca lo ha hecho, y que en cualquier caso hay un río que nos cortará el camino y no lo podremos cruzar.
Así las cosas salimos en dirección Satevó, siguiendo el curso del río (foto 1), llegamos a la Misión del Santo Ángel Custodio, pero todo el mundo la llama la Catedral perdida, por su aislamiento y bellísima construcción.(foto 2)
Remontamos por una terracería en buen estado la Barranca de Batopilas,1300metros de desnivel,(foto 3) pero bajar por el otro lado está bastante peor, pero de todas maneras entramos, hace ya muchas horas que salimos de Batopilas, y por fin llegamos al famoso río, efectivamente parece grande, pero no peligroso, remontamos su curso corriente arriba, hasta que al fin el camino nos dirige a su cauce, este no parece muy peligroso, tendrá unos 50 metros de ancho por 1 de profundidad, pero el verdadero peligro lo descubrimos al inspeccionarlo a pié, su lecho está lleno de enormes piedras, si nos encalláramos en una, se nos inundaría el coche, si no es que se lo lleva la corriente, pero lo peor es que estaríamos solos, sin nadie a quien pedir ayuda.(Foto 4)
Decidimos tomárnoslo con calma, bañarnos en el río y esperar que venga alguien a ver como lo pasa, pero después de una hora los únicos que pasan por el río son los mosquitos, que muestran una especial predilección por Heike, y se la comen a picaduras.
Tomamos la decisión que nos parece más sensata, no cruzar y desandar todo el camino, primero a Batopilas y luego a Creel, que es la única salida, lo cual nos tomará dos días.
Personalmente este río me creó un pequeño trauma, y es que aún hoy me pregunto: ¿Qué hubiera pasado si hubiéramos intentado cruzarlo...?