El edificio del Reichstag en Berlín, alberga el parlamento alemán. Ya lo
hacía en tiempos del Imperio Alemán allá por el 1871. Pero ese edificio fue
víctima de un incendio en 1933, y durante la Segunda Guerra Mundial en 1945,
también resultó severamente dañado. El aspecto que tiene en la actualidad, lo
adquirió en los años 90 obra del arquitecto británico Norman Foster.
Política aparte, el Reichstag, que se ha convertido en el símbolo de la ciudad, es una de las atracciones turísticas
principales
no solo de Berlín, si no de toda Alemania. Antiguamente para visitarlo, bastaba
con ponerse a la cola en la entrada, pero después de varias llamadas anunciando
bombas en el interior coincidiendo con cada vez que soldados alemanes se
implican en guerras fuera de sus fronteras, decidieron controlar más a sus
visitantes. Y ahora se debe uno registrar en la página web del Busdestag
, solicitarlo, y te mandan la contestación en unos días, todo rápido y
automatizado.
Se pueden solicitar tres tipos de visitas: Una rápida visita a la cúpula
superior para ver las vistas sobre la ciudad, en la que te dan explicaciones de
lo que ves mediante una audio guía disponible en varios idiomas (español
también). Un pase para una de las sesiones del parlamento desde los asientos que
hay disponibles para el público que solicita asistir. Y una visita más larga, y
en grupo reducido por todo el edificio y un guía que te da todas las
explicaciones. Yo había realizado varias veces la primera opción, pero nunca la
tercera.
Esta comienza como todas con los controles de seguridad, para luego entrar al
edificio (fotos 1 y 2). Una vez dentro esperamos nuestro guía en una sala con
muchas fotos y maquetas donde luego el guía nos explicaría toda la
reconstrucción del edificio (fotos 3 y 4), para luego ir recorriendo sus salas y
pasillos (foto 5). Nos cuentan sobre su historia, que es la historia de
Alemania, sobre sus guerras, y nos muestran distintas partes del edificio que
pertenecen a sus diferentes épocas, como cuando lo tomaron los rusos tras la
liberación de Berlín, y aun quedan las pintadas en ruso de los soldados que
intervinieron en ella (fotos 6 a 8). le damos toda la vuelta al edificio para
terminar entrando en la gran sala plenaria. Lo que más destaca es la "Bundesadler"
(águila federal), que preside la sala de plenos suspendida delante de un
ventanal con su peso de 2,5 toneladas (fotos 9 a 12). Aquí se realiza una
parada, nos sentamos en las butacas destinadas al público, y podemos realizar al
guía todas las preguntas que se nos ocurran.
La visita termina donde empieza la visita de la cúpula, o sea que puedes tomar
el ascensor y subir a la cúpula como el resto de los visitantes, admirarla y
hacer el recorrido de los que solo visitan la cúpula, que tal vez es lo más
espectacular, ya que con un diámetro de 40 metros, una altura de 23,5 y 800
toneladas de peso toda recubierta de cristales que te permiten una panorámica de
360° de la ciudad desde 47 metros de altura, ya que la cúpula está montada sobre
el edificio (fotos 13 a 16). Mientras se accede a lo más alto una audio guía te
va contando todo lo que se ve, tanto hacia fuera (en la foto 17 la Puerta de
Brandenburgo desde la cúpula), como hacia adentro. También se puede salir a la
azotea (foto 18), y a un restaurante que hay arriba...