Hurghada. Egipto

Enero 2005

La mejor definición de lo que es Hurghada, se ve ya antes de aterrizar desde el avión (foto 1), y no es más que una sucesión interminable de hoteles y complejos turísticos, totalmente artificiales creados para el turismo en medio de la nada, o sea del desierto egipcio.
El nuestro, llamado "Sultan Beach", es un "all inclusive" de baratillo, o sea, de esos que hacen dinero a base de llenarlo y llenarlo de clientes como si fueran ganado. Si bien cumplieron con todo lo prometido, no podría destacar nada como bueno o especial, la comida buena los dos primeros días, se repetiría hasta dejarnos sin hambre los últimos, la barra libre de alcohol, pues solo para las bebidas nacionales, que no había quien las bebiera, hasta la playa era artificial con arena traída del desierto. También cumplía con los demás tópicos que quiere el turista en sus vacaciones: disco, espectáculos, aeróbic (foto 3), hasta tenían un camello para que los turistas se pudieran hacer fotos, pero tal delgado que Ana Sofía lo confundía con un perro y lo llamaba "guau-guau"....
Así que salimos de nuestro "guetto" en busca de las playas públicas para los egipcios, pero el asunto en vez de mejorar empeoró más, las playas están (foto 4), pero vacías, los musulmanes no se bañan en ellas, y si una mujer lo hace es totalmente vestida, pero en Hurghada no hay mujeres egipcias, solo hombres, ya que las mujeres no trabajan, solo el hombre, ellas se quedan en la capital o en sus pueblos, en consecuencia no hay familias, no hay niños, no hay  nada más que hoteles para turistas...bueno si una bonita y diaria puesta de sol...(foto 5)