Bonanpak. Chiapas. México

Febrero 2000

De nuevo nos encontrábamos a 150 km de Bonanpak y Yaxchilan, pero esta vez desde el norte de la selva Lacandona, y de nuevo íbamos a intentar llegar a estas dos ciudades Mayas perdidas en la selva.
Estas dos zonas son muy poco visitadas por varias razones, las de más peso son estas:
1º)Su aislamiento, están en medio de la selva, en zonas deshabitadas, sin ningún tipo de servicio, hoteles, talleres, gasolineras, etc...
2º)En esta zona se encuentran los rebeldes zapatistas del Subcomandante Marcos.
3º)La carretera recorre de cerca la frontera natural del río Usumacinta entre México y Guatemala. O sea es paso clandestino de refugiados Guatemaltecos, que aunque hace años que ya terminó su guerra afortunadamente, aún hoy hay gente que escapa del país unos por motivos políticos, y otros por motivos económicos en busca del sueño americano, estos últimos en situación de extrema pobreza no les queda otra alternativa que los pequeños robos para subsistir.
4º)En los últimos tiempos también se han levantado en pié de guerra los Indios Lacandones, reclaman reconocimiento sobre las tierras que siempre han poblado, mejoras sanitarias, económicas y de infraestructura en general, y la manera de que se les escuche suele ser el corte de carreteras, retención de vehículos, etc.
Así las cosas nos pusimos en camino. En el primer control militar somos invitados a unirnos a un convoy militar que escolta a dos furgonetas de turistas, una se dirige como nosotros a Bonanpak y la otra a la frontera con Guatemala, nos preguntamos? Si alguien asalta el convoy militar en busca de armas por ejemplo,!!!Que hacemos¡¡¡¿Aún así nos unimos. El convoy lo forman, a la cabeza una patrulla de policía de caminos, luego un vehículo militar ligero, las dos furgonetas de turistas, después nosotros, y detrás nuestro un camión lleno de soldados armados, y cerrando el convoy una patrulla de "ángeles verdes".
Llegamos a las cercanías de Bonanpak, donde los Indios Lacandones bloquean la carretera, no dejan pasar a los militares, y a cambio de una cuota, y para nuestra seguridad (según ellos), hacen bajar a los turistas y los suben a sus vehículos, a nosotros no nos esperaban y como no tienen carros suficientes nos dejan continuar solos, eso sí del peaje no nos libra nadie.
Bonanpak. Es una de las ciudades Mayas descubiertas más recientemente, concretamente en 1946 cuando un objetor norteamericano que se negó a alistarse en la Segunda Guerra Mundial, se escondió en estos lugares, y cuando los Lacandones lo aceptaron, le permitieron ver la realización de sus ritos, los cuales hacían en esta ciudad sagrada.
Por su aislamiento está muy poco restaurada (foto 1), y es famosa por sus estelas (foto 2) que debido a su gran tamaño, poco grosor y rico trabajo ornamental, indican claramente la grandeza de sus jefes. También destacan los120 metros de murales relatando batallas, sacrificios y otras historias, los más importantes de la cultura Maya, aunque están muy deteriorados, ya que después de doce siglos de abandono, la primera expedición de llegó no se le ocurrió otra cosa que intentar limpiarlos a base de queroseno...
Yaxchilan. Se encuentra a escasos 30 km en línea recta desde Bonanpak, desgraciadamente el llegar no es tan sencillo como eso. Primero deberemos desandar en camino desde Bonanpak hasta la carretera, de allí dirigirnos a un "poblado", de esos que dan miedo me recordó a las películas de Vietnam, en las que los buenos recorren la jungla, y los malos les hacen una emboscada en el río. Allí uno se puede embarcar en unas lanchitas y una hora río arriba se encuentra la frontera con Guatemala, mientras que una hora río abajo se encuentra Yaxchilán.(foto 3)
Yaxchilán es lo máximo, realmente uno se siente "Indiana Jones" la ciudad está exactamente como cuando fue abandonada hace 12 siglos, absolutamente engullida por la jungla, y en el más absoluto aislamiento (foto 4), esta soledad da un poco de miedo, y el feroz aullido de los monos realmente intimida, sin embargo me queda en la memoria el recuerdo de un lugar pacífico, tranquilo y bello, sin duda alguna la zona arqueológica que más nos ha impresionado, a la que más nos ha costado llegar, en la que hemos pasado más calor, sudor, miedo, la que nos ha producido más sentimientos buenos y malos, todo mezclado.