Baden-Baden. Baden Wurtemberg. Selva Negra. Alemania

Julio 2004

Una ciudad que se llame Baden-Baden, y esté en el estado de Baden Wurtemberg, tiene que ser famosa por sus baños, y efectivamente, ya el emperador romano Caracalla convencido del poder curativo de las aguas termales de Baden-Baden, acudía al balneario a tratar sus dolencias reumáticas, nosotros también acudimos al balneario de Caracalla (foto 1), pero sus aguas radioactivas están prohibidas para bebés, por lo que no nos dejaron pasar con Ana Sofía.
Más tarde, hacia el siglo XVI, la ciudad fue conocida gracias al gran Paracelso, el que se considera padre de la medicina y la farmacopea, que ejercía aquí como médico de la corte.
Y ya en los tiempos modernos, su fama se acrecentó internacionalmente con la fundación del casino, convirtiendo la ciudad en una de las más lujosas del mundo, y para allí nos dirigimos, pero no pasamos del vestíbulo principal (foto 2), la exclusividad y el código de vestimenta, unido a que Ana Sofía le dio por comerse justo antes un cucurucho de helado de chocolate, pues tampoco nos dejaron pasar.
Solo nos quedaba intentar ver la "Trikhalle" (foto 3), un lujoso edificio todo decorado con pinturas murales que representan escenas de leyendas, pero como en sus suntuosas salas se celebran conciertos y bailes, pues también estaba cerrada, aunque al menos pudimos asistir al ensayo en el exterior de los tenores que iban a dar el concierto.
Ya no intentamos ver ninguna cosa más, y el resto del día lo pasamos de heladería en heladería, donde nos admitían en camiseta, vaqueros y con el bigote lleno de chocolate incluso en la avenida Lichtental, el paseo más elegante de la ciudad (foto 4)...